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14 de Marzo del 2017, 06:57 horas
Realpolitik

UAGro: Pelear o no pelear, esa es la cuestión

Óscar Basave Hernández

La historia de la Universidad Autónoma de Guerrero es la narrativa de una fuente constante de conflictos. Desde su fundación dos visiones o distintas visiones de la educación y de la política se vieron confrontadas, primero la izquierda contra el PRI; luego la izquierda contra la izquierda; luego la Universidad contra el gobierno, cuando le retiraron el subsidio universitario. El escenario en el que se manifestaban esos conflictos, eran precisamente las elecciones de rector.

En varios momentos los conflictos de las corrientes, eran en la práctica conflictos de los partidos políticos; aunque después la militancia partidista se disolvió en las diferentes organizaciones universitarias. Pero a partir de los 90, muchas de las elecciones de rector terminaron con dos rectores, uno autodeclarado “legítimo” y otro declarado “legal”, ambos tomaban posesión del cargo. Uno en el Edificio Docente, como se conocían a las instalaciones de las prepas 1 y 9; y otro en el auditorio de Rectoría. El conflicto perduraba hasta que intervenía el gobernador en turno. Quien otorgaba un cargo al perdedor.

Sea cual sea, el resultado, el procedimiento era lo que no gustaba a una buena parte de la sociedad, sobre todo a los empresarios y al gobierno, se criticaba a la Universidad por perder tiempo en la “grilla” y por los “conflictos internos”. En ese entonces la mayor parte de quienes podían enviaban a sus hijos a otros estados, para que no estuvieran de inmersos en esos desmanes. Quienes proveníamos de las aulas de la Universidad Autónoma de Guerrero éramos considerados como revoltosos.

Lejos de lo que se pudiera considerar como la heroica historia de la Universidad Autónoma de Guerrero era criticada por muchos de los que tenían espacio y medios para hacerlo, y sí tenían espacios de decisión podían bloquear el acceso a egresados universitarios, porque consideraban que sólo sabían hacer protestas.

La estabilidad institucional que se ha logrado en los últimos años, ha permitido un crecimiento de la Universidad, una mayor cobertura y mayor oferta en licenciaturas a un nivel tal que se puede hasta desconocer las licenciaturas que se ofrecen dentro de la institución.

No es extraño, pero sí es necesario anotar que el reconocimiento a la Universidad Autónoma de Guerrero proviene de fuera. Nadie es profeta en su tierra. Lo mucho o lo poco que se considere que ha logrado la UAGro proviene del dilema pelear o no pelear, esa cuestión le ayudó a levantarse y consolidarse como institución.

Habrá quienes nieguen cualquier forma de crecimiento, pero hay quienes reconocen la transformación y el crecimiento que ha tenido, y eso se logró con no pelear… Y en esto ha tenido mucho que ver el impulso del candidato a rector Javier Saldaña Almazán.fin

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