inicio/portada
10 de Marzo del 2017, 09:11 horas

Tengo miedo

Juan de Triana

Hay veces que me gustaría ser un poco menos fijado en el comportamiento de las personas, la verdad, me confieso un verdadero fanático de observar a la gente y a través de sus movimientos, gestos, palabras, volumen, etc. generarles una historia que a mi forma de ver las cosas justifique todo lo que estoy atestiguando; pero últimamente mi atención se ha fijado más que nada en los jóvenes "adultos" (es sarcasmo) de 9 a 13 años. Mundo, ¿¡Qué está pasando!? No se si recuerden mis cogeneracionales que a esas edades estábamos absolutamente concentrados por qué G.I Joe teníamos que tener, a que hora empezaban a transmitir Los Simpson en el "7" para verlo sin permiso, como le iba a decir hola EN PERSONA a esa niña que llamaba mi atención, que juego del Nintendo 64 o del Playstation era el de moda para pedirle a nuestros papás que lo compraran para nuestro gusto y deleite, pero, que para la mayoría de nosotros, todos estos beneficios no nos venían tan fácilmente y tenían un precio, una condición. Hoy, cuando voy a un centro comercial o por alguna razón veo a los "chavitos" salir de la escuela o en áreas públicas alcanzo a sobre-escuchar conversaciones entre ellos, me causa una sensación de melancolía y confusión. Niñas de 11 años maquilladas como señoras de 40, con bolsas de marcas de lujo, tacones como si fuesen a un evento de alto calibre y modos adultos no correspondientes a la edad. Niños de 10 preocupados por su peinado, por quién tiene la mejor Macbook, quién tiene el mejor celular; chavos y chavas de 13 que basan su nivel de relación por que cantidad de mensajes intercambian por WhatsApp y que tipo de fotos se mandan revelando lo que crean justificado, porque gracias al acceso desmedido que tienen a la información por vía de sus teléfonos ya están más que informados de todas las prácticas, métodos y tabúes de las artes pasionales (jaja). Niñas que no son niñas y niños que no son niños. Una locura.

Lo alarmante es que al parecer en lugar de orientar a las nuevas generaciones que vienen en fila, más bien, en vez de usar nuestro sentido de madurez, nos dejamos controlar por la mercadotecnia y los atributos cómodos que está proporciona y le dejamos de dar valor a la fibra moral para darle lugar a la superficialidad que estamos expuestos. Unos dirán que hay que evolucionar y que los tiempos cambian, pero, ¿Hasta que punto vamos a dejar que esta "globa-evolución" nos deje de consumir como personas? ¿Que medidas vamos a tomar? ¿Somos presas de un fenómeno que ya no tiene freno?. Como bien diría el video que se hizo viral de algunos ayeres... "Tengo Miedo".fin

Perfil

Juan de Triana

columnas anteriores

02 de Marzo
La voz joven
25 de Noviembre
Punto y aparte


® 2011 Novedades de Acapulco, S.A. DE C.V. Todos los derechos reservados.
Aviso Legal Quiénes somos Directorio Mapa de sitio
  • Powered by interlasa.com