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16 de Marzo del 2017, 06:49 horas

Política, futbol

David Martínez Téllez

Fin de semana sin futbol. Me imagino que fue horrible, para muchos varones, quedarse en casa para ver televisión sin futbol.

Creo que las señoras o novias agradecieron a los árbitros su actividad política de paro. Los novios o esposos atendieron a la familia, ya sea en el hogar o una salidita a cualquier lugar.

No hubo esparcimiento o pretexto para comprar las consabidas cervezas de fin de semana. Ahora nadie, en las redes sociales, pudo hacer mofa dirigida al aficionado del equipo perdedor.

Me parece que fue un fin de semana aburrido.

Sin embargo, desde una perspectiva política resulta atractivo porque los “odiados” hombres vestidos –antes- de negro pusieron en jaque al seguidor futbolero, al entretenimiento, a los jugadores, a directivos o dueños de los equipos e incluso hicieron perder más de 600 millones de dólares a diversos sectores.

Una esquina de la decisión de los árbitros fue la pérdida económica. Pero, por otro lado es la demostración organizativa de un pequeño grupo que puso en jaque a toda una actividad tanto económica, como de entretenimiento y hasta política.

Los árbitros se sintieron vulnerables ante los jugadores. Es cierto, y esto lo comprenden quienes realmente jugaron este deporte, la pasión ciega el entendimiento. Muchos entrenadores sugieren a sus pupilos: pies calientes, cabeza fría. Tema difícil de llevar a cabo porque en el cuerpo corre sangre, energía y adrenalina. Además hay roce físico y competencia.

Lo que he visto en las escuelas de futbol es el aprendizaje de valores entre los niños, es decir, de respeto a la decisión del árbitro por muy erróneo que sea su fallo. Finalmente, como seres humanos no son exentos de errores. Vamos es la ley. Y si ésta no existiere, simplemente no habría convivencia.

Entonces, el paro de los árbitros lleva el mensaje de que deben ser respetados. Y si la Federación los quiere reemplazar nos está diciendo que para ellos lo que más les interesa es la actividad económica, y no los valores o incluso las instituciones.

No se trata de saber quién tiene más fuerza, sino a quien le asiste la razón. Y, si los árbitros se defienden (en su integridad) también nos están indicando respeto a un juez o acato a una decisión que preserva valores. El coraje a fortificar la vida o a no hacerle daño a un compañero.

En resumen a alejar de un deporte (con exigencia de fuerza física) a ser fuerte, pero honorable y principalmente a evitar la violencia.

El ambiente que vivimos actualmente es altamente provocativo para ser fanático. Y lo que debemos apoyar es a ser competente pero caballeroso con el adversario. No al uso de la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.fin

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