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07 de Agosto del 2017, 06:33 horas
Juegos de Poder

México: entre China y Venezuela

Leo Zuckermann

Cuántas veces no hemos oído que la economía mexicana debería crecer lo mismo que la china. Es uno de esos lamentos que se han tornado en lugares comunes. Y es que, efectivamente, este país sería otro si estuviéramos creciendo como China al 6.9% anual. Pues bien, déjeme informarle que cinco estados de nuestra República están creciendo como el gigante asiático. No tenemos que voltear a ver muy lejos para darnos cuenta de lo que funciona en materia económica porque, en realidad, lo tenemos aquí, dentro de casa.

De acuerdo a datos del INEGI del primer trimestre de 2017, Aguascalientes fue el estado que más creció en el país con una increíble tasa anualizada del 8.8%. Sí: más alta que la de China. Le siguió Baja California Sur con un 7%, Quintana Roo con 6.7%, Yucatán (6.3%) y Querétaro (6%).

¿Qué nos dicen estos números? Que si México quiere crecer más le tiene que apostar a dos sectores de la economía: el turismo y la exportación de manufacturas de alto valor agregado.

Lo que explica el alto crecimiento en Baja California Sur y Quintana Roo (y en alguna medida en Yucatán), es el gran éxito de la llamada industria sin chimeneas, es decir, el turismo. A pesar del incremento en la inseguridad en Los Cabos y de los malos gobiernos locales en Cancún y la Rivera Maya, ambos destinos siguen creciendo de manera impresionante generando mucho empleo. Ha ayudado, desde luego, la depreciación del peso mexicano de los últimos tres años, lo cual ha atraído a más turistas extranjeros. Lo que es destacable y motivo de orgullo es la calidad de los hoteles, restaurantes, campos de golf, marinas y parques de diversión que se han desarrollado en la zona que, sin temor a equivocarme, son de los mejores que hay en el mundo entero.

Aguascalientes es un caso de éxito de la integración vertical de la industria automotriz que, a su vez, ha atraído a otro tipo de fábricas de manufacturas, todas ellas de clase mundial. Ni qué decir de Querétaro, la gran historia de éxito del Bajío mexicano, donde día con día se multiplican las empresas productoras de bienes de exportación de alto valor agregado destacando, desde luego, el clúster aeroespacial.

Ojalá hubieran más estados como estos en el país. El problema es que, mientras tenemos esas pequeñas Chinas en México, también tenemos nuestras Venezuelas.

De acuerdo a cifras oficiales, el país sudamericano sigue creciendo, pero nadie le cree a estos números. El Fondo Monetario Internacional ha calculado en 18% la caída del Producto Interno Bruto el 2016 y pronosticado un nuevo derrumbe de 12% para este año. El hecho es que Venezuela decrece a dos dígitos anuales. Pues bien, lo mismo ocurre en dos estados del país: Tabasco y Campeche. Según datos del INEGI, durante el primer trimestre de 2017, la economía tabasqueña se redujo 11.6% en términos anualizados y la campechana en 10%.

Un desastre que claramente se explica por el derrumbe de la industria petrolera mexicana. No sólo por la caída de los precios internacionales del petróleo sino por el efecto acumulado de tantos años de mala administración de Pemex. Desgraciadamente, México hizo su reforma energética tarde y, por tanto, tomará mucho tiempo en que la industria petrolera se recupere, ahora con la participación del capital privado. Mientras tanto, Tabasco y Campeche seguirán siendo nuestras pequeñas Venezuelas, a menos que encuentren una nueva fuente de desarrollo económico.

A estas dos entidades, hay que agregar tres estados con tasas de crecimiento negativas. No como las anteriores, pero sí malas.

El primer trimestre de 2017, Guerrero decreció 2.9%. Un desastre para un estado cuya principal actividad económica es el turismo. La violencia en esa entidad ha alejado a los turistas (sobre todo extranjeros), lo cual debe ser una llamada de atención para el país entero: si queremos que Baja California Sur y Quintana Roo sigan creciendo como China, hay que actuar para que no les suceda lo que ocurrió en Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo.

Hidalgo decreció 1.9%; Chiapas, lo mismo. Dos estados pobres que no han logrado establecer un modelo de desarrollo particular que los saque de su pobreza endémica. Una pena por el potencial que tienen. El primero, por su cercanía geográfica a la Ciudad de México y el segundo por la gran cantidad de recursos naturales que tiene.

Twitter: @leozuckermannfin

Perfil

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Leo Zuckermann
Es un comentarista y académico mexicano. Estudió la licenciatura en administración pública en El Colegio de México y la maestría en políticas públicas en la Universidad de Oxford en Inglaterra. Cuenta con dos maestrías de la Universidad de Columbia en Nueva York . Su columna, “Juegos de Poder” se publica en distintos periódicos de varios estados del país. En radio es conductor y comentarista.

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