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09 de Agosto del 2017, 06:37 horas
Valle Peñaloza comenta:

Los zaifos y prosaicos choferes

Héctor Valle Peñaloza

QUIÉN NO HA SIDOOBJETO DE VEJACIONES, DE AGRESIONES, DE DESCORTESÍAS, DE RUDEZAS Y DE VULGARIDADES DE parte de los “taxistas” y de los “chafiretes urbaneros”? ¿Quién no ha sido víctima de los cobros arbitrarios y de las imprudencias temerarias de los “esos” que no saben que son también servidores públicos? En una ciudad que tiene un desproporcionado, exageradísimo parque vehicular de muchos mil de automóviles azules de alquiler (en donde unos cuantos son los “concesionarios”), con otros tantos miles de los carros de varios colores y muchos otros dizque irregulares o séanse los llamados “piratas” (que constituyen el negocio de alguien, o de algunos funcionarios a quien no les han descubierto el rostro); sin contar “urbanos” y autos particulares; podría decirse que es natural que tal cosa suceda, sobre todo porque no hay autoridad que los meta en cintura. No les importa.

ALGUIEN ME DECÍA, GRUÑENDO Y REZONGANDO POR ESO DE LOS COBROS INDEBIDOS Y ARBITRARIOS; QUE DA MÁS coraje el observar al chofer (que maneja carros destartalados, que apenas si se pueden cerrar las puertas, indecorosos, pero que de todas maneras están supeditados o sujetos a una tarifa para su revisión oficial; por eso circulan), vestido con calzón corto, con playera y con las patas descalzas o usando sandalias, poniendo música no sólo para reventar los oídos sino al hígado, etc. Por supuesto y desde luego me apresuro a reconocer a los “taxistas” correctamente vestidos, que no por decentes, dejan —algunos—de ser arbitrarios.

CADA VEZ QUE HAY UN SECUESTRO, DE LOS QUE ÚLTIMAMENTE HAN PROLIFERADO PORQUE SON LA FUENTE DE INGRESOS que en poco debe diferenciarse con el del asunto ese del tráfico de estupefacientes; la gente afectada, los amigos de las víctimas y la gente común, pide que se les aplique a los delincuentes, la pena de muerte o por lo menos la ley fuga, al estilo de mi entrañable general Díaz. De la misma manera que tras de cada arbitrariedad de los “taxistas”, cometida en contra de alguien, este, despotrica y refunfuña, implorando el peor de los castigos para el zafio, troglodita, prosaico y cavernícola servidor público a quien tampoco le preocupa el prestigio de Acapulco. Para qué agregar que actúan de la misma manera los comerciantes y vendedores, que aprovechan cualquier periodo de vacaciones para esquilmar y menoscabar la fuente de ingreso, sacando el mayor provecho.

SE DEBEN ELEVAR LOS COSTOS DE LAS MULTAS Y LOS “TAXISTAS”, QUE DE TODAS MANERAS NO SE VAN A ESFORZAR POR evitar ser infraccionados, sino todo lo contrario; en ningún momento se les ocurre comprometerse a mejorar sus servicios; seguirán igual. La mul ta tiene que ser desde un mínimo de mil quinientos pesos hasta la pérdida de concesión y el retiro definitivo del automóvil. Vería usted como se acabarían los choferes “chimecos”, los pésimos servicios, los temerarios rebases, las pasadas de los altos, los autos cochinos, las descortesías y las palabras soeces, las músicas estridentes con canciones groseras y agresivas al pudor y al recato y, desde luego, a la moral. Las paradas caprichosas en doble fila y a media calle, los “cerrones” arrebatados, las vueltas y retornos en lugares prohibidos; en fin, todo ese rosario de estupideces que “urbaneros y taxistas”, se esmeran en no corregir, sin pensar que con el los también perjudican y, se llevan entre sus patas al ya desacreditado puerto.

TODOS SABEMOS QUE LA AUTORIDAD ESTÁ NULIFICADA, NO SOLAMENTE POR LOS INFRACTORES SINO POR SÍ MISMA. Recordemos la alharaca que se destapó por la llegada del llamado Acabús. Se dijo que el carril de ese transporte sería exclusivo, so pena de una gran multa. Como toda acción del gobierno no está precedida de una rigurosa planeación; la susodicha vía es ocupada por cualquier manejador que tenga prisa y no se le antoje tomar su lugar en una fila de carros correspondiente. Total, que esa disposición, no se hace cumplir, dizque por el exceso de automóviles.  fin

Perfil

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Héctor Valle Peñaloza
Héctor Valle Peñaloza nació el 9 de febrero en Ometepec, Gro. Tiene estudios de Nivelación Pedagógica en la UAG, Licenciatura en Docencia Tecnológica en el CAM en Acapulco, Gro. y es Profesor de la Escuela Secundaria Técnica No. 1 de este puerto. Certificado de Primera Clase por la SCT en la especialidad de Transmisión y Comunicación. Periodista colaborador de los antiguos periódicos: Trópico, Avance de Acapulco y en Novedades Acapulco en los últimos 10 años. Primero de 4 hijos de los señores Alicia Peñaloza Varo y José Gpe. Valle Morga, finados; ambos de Ometepec.

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