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12 de Septiembre del 2013, 08:21 horas
Realpolitik

La maestra, la alumna y las redes sociales

Óscar Basave Hernández

En días pasados un video que circuló en las redes sociales, especialmente en facebook, fue objeto de singular debate, unos a favor y otros en contra, de una maestra y una alumna. Las imágenes grabadas muestran a una profesora iniciando una sesión de clases, en la que dice que hablará entre otras cosas de valores y las redes sociales. El interés del tema se devela cuando señala que la alumna que leyó la introducción subió a la red social de twitter insultos a su maestra, al ejemplificar entre lo leído y la realidad, la maestra va desapareciendo su aparente tranquilidad y entra en ira.

La acción de la profesora que es grabada, al parecer a petición de la misma, lleva a que la alumna se disculpe con ella de manera pública. El hecho despertó una fuerte polémica, unos a favor de la alumna y otras a favor de la mentora. Para muchas y muchos comentaristas se trataba de un evidente abuso de poder de parte de la profesora. Y consideraron que el tema debió tratarse en privado.

Sin embargo, el hecho, que hasta ahora se rebaja en defender u atacar a la maestra, debería ir más allá, y debería comenzar por primera instancia en tomar la conciencia de que las redes sociales, son eso sociales; no redes privadas. Hacer un comentario en las redes es hacerlo público. Y esto debe ser de primera instancia de que cada quien es responsable de su cuenta, y nadie más. Los constantes mensajes para que facebook respete la privacidad deben ser para uno mismo, porque las redes se alimentan de lo que subimos y sí no se tiene cuidado, en los comentarios que se hacen, las fotos que se suben, nuestras o de nuestras familias o amigos. Un comentario, una foto o un video en la red, difícilmente desaparecerá sí es retomado por alguien más.

Debe quedar bastante claro que el respeto a la privacidad que exigimos en la redes sociales debe comenzar por nosotros mismos. Porque los comentarios, fotos o videos que se suben en esas redes de internet son públicos, y por esa misma naturaleza se deja de tener control sobre ellos.

Ahora bien, si retomamos el caso de la maestra y la alumna que citamos al principio, se resuelve en forma privada como sugieren varios que consideran como una pésima reacción de la profesora hacerlo en público, y que lo correcto era hacerlo en privado. No están tomando en cuenta de que los insultos públicos merecen disculpas en público. De no hacerlo así, se corre el riesgo de que cualquiera puede pensar de que no existe problema en hacer públicos los insultos.

Pensar que la acción de la maestra se trató de un abuso de poder y una humillación hacia la alumna, es caer en el trillado asunto de convertir a la victimaria en víctima. Se está pensando en los derechos de la muchacha, que no pensó en su la trascendencia de su acción de twitear insultos en contra de su maestra.

El problema es preguntarse sí se está a favor o en contra del bullyng cibernético, no se considera que la primera en actuar y agredir fue la propia alumna.

La otra cuestión es la constante del insulto y la difamación en las redes sociales, algunas bajo el anonimato, una de esas acciones fue realizada en Chilpancingo, en donde tuvieron que aparecer lonas amenazadoras en contra de los creadores una página de facebook que buscaba “quemar” a personas.

La pregunta es qué tendría que pasar para que quienes hacen uso de las redes sociales tomen conciencia de los efectos de sus comentarios, fotos y videos. Y quienes exigen privacidad, deben saber que la privacidad comienza por uno mismo. fin

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