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18 de Abril del 2017, 06:45 horas
Realpolitik

Bulos

Óscar Basave Hernández

La cantidad de noticias falsas que se propalan a través de las redes sociales es tal, que por lo menos Facebook ya establece criterios que sus usuarios deben tomar en cuenta para dar validez a una información que se publicite en los espacios de esa red. Sin embargo, los bulos –las noticias falsas—funcionan y se difunden por la reacción instintiva de los lectores, pero también la disposición de creer en las malas noticias, la información sobre personas raras o acontecimientos frívolos.

A esos criterios de interés y prioridad pertenece la información que se viraliza , --es decir se hace viral-- es decir la que se comparte en millones de veces, como la chica Mars, que dejó la escuela; como #LadyWuu, como los XV años de Rubí; entre otros que se trata de hechos frívolos o personajes raros. Pero también existe una cantidad inmensa de información falsa que tiene como objetivo crear pánico, generar un clima de odio o deliberadamente desinformar, y se crea un ambiente de linchamiento a través de las redes sociales.

En Guerrero el primer bulo importante que se registró en las redes sociales, en Facebook, fue durante el gobierno de Rogelio Ortega Martínez, cuando se compartió abundantemente la información de que una veintena de alumnos de una secundaria de Teloloapan habían sido levantados, de acuerdo a una información de la televisión francesa. Las críticas al gobernador devinieron en el sentido de que no tenía información al respecto, y efectivamente no podía haberla porque no existía tal hecho.

Tiempo más tarde, ya con Héctor Astudillo Flores como gobernador, hace un año, el 24 de abril; a partir de una confusa balacera que se registró en la Costera de Acapulco, y de la que hubo al menos cuatro o cinco versiones oficiales , otro bulo que se difundió en los grupos de Whats app en la que se hacía la advertencia de que no se saliera de las casas el lunes 25 de abril, porque las balaceras continuarían, convirtió a Acapulco en una ciudad fantasma.

En los bulos que se hicieron se aprovechó la balacera de la noche del 24 de abril, para subir y difundir fotos supuestamente de esos enfrentamientos a Facebook, pero que en realidad pertenecían a otros eventos ocurridos en Acapulco.

Estos quizá sean los bulos que más efecto nocivo han tenido en Acapulco en el último año, sin embargo a pesar de que se han dado otros no se ha tenido la capacidad para responder con eficacia y prontitud a esas falsas noticias. Y como se sabe no hay espacios vacíos, de tal manera que la ausencia de información oficial a contribuido al funcionamiento de esas noticias falsas.

Por supuesto que existen elementos y factores comunes en el funcionamiento exitoso de las noticias falsas y es precisamente en la incredulidad de la información oficial y en las redes formales de comunicación, como son los medios impresos o electrónicos, que a su vez tienen portales de internet en las que difunden su información. Sólo basta que un bulo tenga la advertencia: “Entérate antes de que lo borren” o “esto no lo leerás en los periódicos ni lo verás en la televisión” para ser aceptado como verdadero. Y efectivamente no lo verán ni leerán en ningún medio de comunicación formal, porque no existe y no es real, claro que siempre hay un noticiero que faltará a la regla de confirmar la información y dará por cierto un bulo.

¿Pero sí la información oficial no será tomada en cuenta frente a un bulo para qué darla a conocer? Precisamente para no dejarle todo el espacio a la información falsa, para tratar de controlar el daño que puede hacer un bulo, porque al final de cuentas lo que busca ese tipo de información es provocar daños en una población.

Sin embargo, a pesar de que la mayoría de las dependencias gubernamentales tienen entre su plantilla de colaboradores a gerentes de redes –community managers—el trabajo que realizan es más bien bastante rupestre, sólo lo hace para defender la figura del gobernante –presidente o gobernador—y en ocasiones ni eso, pero no para atender problemas de comunicación.

Hay la historia de un funcionario, encargado de las redes sociales del gobierno, que en lugar de atender eso, lo que hacía era subir y compartir información sobre sus desayunos, comidas, cenas y reuniones de negocios personales. Por eso decían de él, que se dedicaba a alimentar sus redes empresariales, más que sociales. fin

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