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04 de Enero del 2017, 06:53 horas
Auakatles

Así cerró Acapulco el 2016

Alfredo Hernández Fuentes

Contra todos los pronósticos de que diciembre sería un mes de baja rentabilidad para las empresas dedicadas a servir al turismo, nuestro puerto rebasó las expectativas pesimistas y cerró con un porcentaje aproximado del 98 % de ocupación señalado por las autoridades del ramo; el turismo nacional se encuentra convencido de que el panorama de inseguridad lo viven quienes se dedican a ciertas actividades ilícitas, pero se respeta a los visitantes que nos otorgan la confianza de que la guerra no es con ellos.

Esas son las buenas noticias, pero veamos el reverso de la moneda: la avenida costera Miguel Alemán se convirtió por días en un caos vehicular en sus 10 kilómetros de recorrido, teniéndose puntos caóticos en determinados cruces de vialidades y zonas de alta afluencia, como son la playa Condesa, fuente de La Diana, centro comercial Galerías Acapulco, Zócalo y el retorno de Caleta a partir de la playa Tlacopanocha. Esto, con la visible ausencia de representantes de la autoridad municipal encargados de regular el tránsito vehicular. Sabemos que siempre sucede lo mismo a la llegada del turismo masivo, entonces sus proyectos de previsión no sirven para nada.

También y como siempre acontece se registraron en el diciembre anterior quejas por fraudes en la renta de casas y habitaciones, así como servicio deficiente por diversas empresas orientadas al turismo. Los módulos de la Procuraduría Federal del Consumidor atendieron 39 quejas contra hospederías y empresas de transportes; asimismo, asistieron a 1,632 personas con eficacia; el caso de un hotel-condominio poco honesto fue quien puso la peor nota teniéndose que trasladar hacia otros hoteles a quienes les habían contratado su estancia, porque no tuvo agua corriente, ni energía eléctrica.

Quienes de plano no tienen conciencia de sus actos son los taxistas azules, hasta pareciera que no tienen capacidad intelectual para comprender la dimensión de los daños que le ocasionan a la imagen de Acapulco; esto, cuando se otorgan el derecho de elevar los cobros por cada dejada entre 3 a 5 veces más. Para no quedarse atrás, las llamadas “urvans” también aumentaron ilegalmente la tarifa a $ 10 pesos por persona ¿De qué pueden quejarse cuando no llega el turismo como antaño y entonces no hay derrama económica? Ellos mismos se apuñalan.

En el esplendor del mandato, a las autoridades locales les da por declarar que no se permitiría que los taxistas abusaran. Los colectivos que cubren la ruta de la unidad Luis Donaldo Colosio saben que esas palabras son pura vacilada y cobraron a los turistas 100 pesos por persona. Quienes siguen llevándose los lauros del abuso son los restauranteros marquesanos que usan doble carta de precios y cobran por el estacionamiento de vehículos en la vía pública como si fuera de ellos y por una orden de sopes cobraron hasta 100 pesos; mientras que en las playas de la bahía los encargados de las sombrillas se permitieron cobrar por una mesa y cuatro sillas la cantidad de 500 pesos. Está visto que no cambiarán jamás.

Después de tantas declaraciones victoriosas relativas al excelente manejo de las previsiones para atención del turismo, de los cientos o quizás miles de individuos dispuestos para atender las necesidades de los paseantes, provenientes del presidente municipal, del gobernador del estado y de sus muchos funcionarios, resulta inexplicable que temas tan conocidos y añejos que son, al final de todo no sean atendidos y resueltos con la importancia que tienen para efectivamente servir con esmero, prontitud y calidad al turismo.

Por otra parte, nos dice la gente que pudimos entrevistar que ya es común recibir trato impuntual y hostil de parte de todo tipo de prestadores de servicios, como si les hicieran favor de atenderlos y no les fueran a pagar. Esperaríamos que las autoridades fueran honestas y se arriesgaran en atender a fondo toda la problemática que se genera en las temporadas altas de afluencia turística. Que no solamente ofrezcan cocos para el susto de los balazos, sino que operen personalmente en todos los temas que afectan a los visitantes.

Para cerrar con listón negro el año tenemos que precisamente el día 31, el último del año, colocaron tres cabezas humanas sobre el toldo de un automóvil, producto de sendos asesinatos en el Fraccionamiento El Progreso y quitaron arteramente la vida en Caleta al policía vial Jesús Manuel González en un lugar atestado de policías de todos los niveles de gobierno. Menos mal que montaron una guardia de honor en el sepelio de éste último, pero como no es una oportunidad muy apropiada para tomarse la foto, el señor Evodio no se permitió despedir a quien fuera su subalterno. ¡Vaya pues!

Resumiendo: “No hay turismo, no hay trabajo”, así que cuando finalmente llega la gente deseada, muchos turisteros están aplicados en abusar y las autoridades no cumplen cabalmente con sus obligaciones. ¿Así cómo pues? Es cuanto. Correo: poracapulco@hotmail.comfin

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