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09 de Octubre del 2013, 22:42 horas
Valle Peñaloza comenta:

¡Aquí entre nos!

Héctor Valle Peñaloza

EN LA ACTUALIDAD SE ESTÁ DEGRADANDO TODO. Y NO HAY QUE ACUSAR, PERO DEBEMOS CONSIDERAR COMO EN LA VIDA POLÍTICA NOS están dando gato por liebre. Dice un diputado que nadie puede estar en contra de un sistema educativo de calidad. ¿Qué jerarquía tiene un diputado para reclamar calidad en la educación cuando él no tiene calidad en el organismo de democracia que representa? Lo oímos y nos podemos ir con la finta. ¡Ah qué bien dijo ese diputado!, “nadie puede estar en contra de un sistema educativo de calidad”. Insisto, ¿quién es él? Su agrupación diputaril, ¿qué ejemplo nos ha dado de idoneidad, de trabajo, de cultura, de educación, de democracia, de ideología, de buena vida? Vida, pero ejemplar por supuesto, no que se dé “buena vida”. Bien, por el contrario, se puede demostrar que del grupo diputaril nacen pésimos ejemplos para México. Cuando se aprobó la ley pasaron a hablar varios diputados en tribuna y se pudo hacer una observación de la atención que estaban poniendo los diputados; nula atención, nadie atendía, había chorcha, unos estaban conversando, otro roncaba, otro más hablaba por teléfono, es decir, estaban pisoteando un ritual, se están burlando de todo el pueblo que hipotéticamente los eligió. Ese es el ejemplo de una entrega interesada culta, dialogante, que ve por el futuro democrático de México.

CUANDO UN CHAPARRITO DIPUTADO NO SABÍA EL SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS “ARROGARSE, SUBROGAR, DEROGAR”, SE HIZO BOLAS Y NO sabía qué decir, por la falta de una preparación adecuada para tener un léxico, las palabras necesarias para la oratoria en la vida pública de un país. Vergüenza da ver a los señores diputados —claro que hay honrosas excepciones—, con una terminología que se puede considerar como en un salón de clases en donde los muchachos están chacoteando. Todo era importante menos lo que decía el hipotético orador, que si se analizara a fondo lo que decía era una asociación inconexa de frases obvias, previsibles, demagógicas e idiotas. Y eso que no era diputado estatal. Esos son los diputados que aprueban y reprueban a los maestros disidentes, de los que protestan. ¿Cómo se está solucionando el asunto? No, no se soluciona, se está dejando, como dicen los creyentes, “a la buena de Dios”. Ya las reuniones que se hacían, donde alrededor de una mesa larga, como si fueran a repartir tamales, estaban todos sentados y apretados y allí donde había cámaras y micrófonos se acercaban más las gentes muy peripuestos y dados las circunstancias, serios, como si estuvieran ante la lectura de un documento notarial, acomodados para la fotografía y atrás de alguien mucha gente de pie. No se puede pensar, colegir, intuir, no se puede deducir, en esas circunstancias; se está bajo presión de los medios. Nunca se va a arreglar nada, porque es difícil así, arreglar algo.

No califico, ni apoyo ni ataco para ser diverso al común de comunicadores y de la televisión mexicana.

ES EVIDENTE QUE TENEMOS UN GOBIERNO, UN ESTADO, UN MECANISMO GUBERNAMENTAL QUE TIENE CIERTAS DEFICIENCIAS QUE SE notan, por ejemplo en los datos del número de delitos cometidos en nuestro país. De ellos, cuántos se quedan sin castigar; el 95 por ciento de ellos se van, se escapan, porque vivimos en un país en donde impera la impunidad. El país no está convenientemente constituido para que se apliquen las leyes. Y un país en donde sólo el cuatro o cinco por ciento alcanza a ser evaluado y ajusticiado, es un país fallido en el campo de la justicia. Falla el gobierno en que las cosas sean justas para los ciudadanos. Entonces sí hay un conjunto de ciudadanos que no tienen la sagacidad para que su lucha sea verdaderamente canalizada y juegan a tener la razón con el ataque fundamentalmente a la otra ciudadanía, no se deduce el triunfo de su lucha; me atrevo a decir que los objetivos están equivocados y peor si tienen a veinte locutores que día y noche les están mentado la madre, les están diciendo de todo, de manera que los ciudadanos se enojan con los maestros que están protestando, por así convenir a la ideología de la mercantilizada empresa, de la venta de comerciales televisivos. El caos es total, las crisis se suceden.

UN LOCUTOR HABLA CON UN MAESTRO Y LE MIENTA TODO LO “MENTABLE” DE UNA MANERA VEHEMENTE, CON DENUESTOS, CON OFENSA, le llama de todas formas lo equivalente a sátrapa, no los queremos aquí, ya lárguense, cínicos, perezosos, flojos, ya no los toleramos; es decir, el locutor toma la defensa de la ciudadanía agredida y sufriente. Hay datos muy interesantes. Primero, ¿es justa o no la lucha de los maestros? Lo que no parece apropiado ni inteligente es que sea el ciudadano de la calle quien pague los platos rotos. La bronca es de los maestros con el empleador, contra el gobierno mexicano. Si el pueblo se convierte en víctima, los maestros convierten al pueblo en su enemigo. ¿Ese es su objetivo? Parece un tanto tonto, no parece inteligente, sobre todo habiendo una jauría que les está diciendo a todos: Mira pueblo lo que te están haciendo y al gobierno le dicen: ¡Oye, agárralos a palos! Hay implementos hidráulicos para atacarles con agua y se van; es decir, se está incitando a la lucha, entre quienes hipotéticamente quieren algo y ofenden al pueblo; los que le dicen al gobierno “¡pégales!” y, que al mismo tiempo le dicen a la ciudadanía, “no te dejes”. Evidentemente los de la televisión están defendiendo su pesebre, por eso decimos que las luchas están equivocadas, los objetivos están fallidos. El maestro entrevistado no supo qué decir; en esos momentos la televisión se constituye en tribunal, en fiscal acusador, no hay un defensor y condena. Ante un público es un juicio oral y dan su veredicto. En conclusión, la televisión no tiene ninguna jerarquía para que, como un juez, condenar. En los últimos 50 o 60 años, la televisión y los locutores no han aportado nada a México. Niños que ruedan de gordos, ignorancia, ninis, sin posibilidades de pensar, futbolizados. ¿En qué han ayudado a la educación?fin

Perfil

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Héctor Valle Peñaloza
Héctor Valle Peñaloza nació el 9 de febrero en Ometepec, Gro. Tiene estudios de Nivelación Pedagógica en la UAG, Licenciatura en Docencia Tecnológica en el CAM en Acapulco, Gro. y es Profesor de la Escuela Secundaria Técnica No. 1 de este puerto. Certificado de Primera Clase por la SCT en la especialidad de Transmisión y Comunicación. Periodista colaborador de los antiguos periódicos: Trópico, Avance de Acapulco y en Novedades Acapulco en los últimos 10 años. Primero de 4 hijos de los señores Alicia Peñaloza Varo y José Gpe. Valle Morga, finados; ambos de Ometepec.

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