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13 de Julio del 2017, 06:42 horas

Académicos a la política

David Martínez Téllez

En política existen códigos no escritos. Procedimientos que se cumplen y que están obligados a obedecer por usos y costumbres. Quien llegue a romper o violar “estas tradiciones” tendrá un castigo a su debido tiempo.

Cito algunas prácticas del sistema político mexicano.

Los políticos inteligentes no deben asumir el poder.

La lista existe y va numerada.

Para ofrecer gobernabilidad quien sea el próximo presidente no debe ser del equipo cercano de quien deja el poder.

El primer párrafo, en las prácticas, requiere de otra explicación. La diferencia, entre los académicos, son los conceptos listo e inteligente.

Un personaje listo, abusado presenta la característica de ser audaz. Atrevido. Aprende rápido, pero carece de la habilidad para crear ideas propias. Por lo general imita.

El inteligente, piensa y formula hipótesis y crea sus historias con un alto grado de verosimilitud. Sabe de teorías de acuerdo a su campo profesional.

En el terreno político llega al poder una persona que sea valiente, pero leal. Listo, sí; pero no inteligente porque éste podría dar cambios que dañen al antecesor.

El ascenso político es gradual. Llega el espacio de toma de decisiones en el tiempo preciso, ni antes ni después. Cuando sucede que alguien progresa súbitamente, de igual manera desciende. A estos acontecimientos los han acuñado con la frase: sube en elevador y baja por el mismo aparato.

Cuando apelo al ascenso gradual es porque los que aspiran a un puesto político han hecho la petición y hacen su trabajo político. Es decir, se han formado y difícilmente dan paso a quien viene detrás. Cuando alguien brinca el numeral es porque se formó un ambiente fuera de la común, extraordinario y logra o mayoría o consenso.

En la circunstancia anterior se puede decir que llegan los académicos al poder. El caso Michoacán y Guerrero son ejemplo de ello. Ambos fueron funcionarios universitarios. Michoacán Salvador Jara, rector de la universidad Nicolaíta y Rogelio Ortega, secretario general de la UAGro. Los escenarios para arribar a la gubernatura fueron similares. Entraron como bomberos ante una crisis política.

En la tercera leyenda que escribí en este texto me refiero a que en el PRI el nuevo presidente de la República no pertenecía al grupo que dejaba el poder. Esto le dio estabilidad política al país y los grupos de poder estaban tranquilos porque sabían que sus privilegios permanecerían.

En la pretensión de ser presidentes para el 2018 ya asoman dos académicos, bueno, por lo menos, fueron rectores de la UNAM. José Narro, actual secretario de Salud y Juan Ramón de la Fuente, quien es revivido (políticamente) por el PRD.

De los dos anteriores quien presenta el perfil de académico es Juan Ramón de la Fuente. Es inteligente.fin

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