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Mundo
10 de Enero del 2017, 23:40 horas

El tercer mandato de Ortega, hasta la eternidad

El presidente de Nicaragua y su mujer, Rosario Murillo, controlan todos los órganos para tener un poder absoluto

Agencias

NICARAGUA .- Un apagón de 12 horas dejó a Nicaragua a oscuras casi todo el lunes, generando además la suspensión del servicio de agua, que afectó a más de 600 mil personas y cortes en las telecomunicaciones móviles. El país reaccionaba extrañado mientras el Gobierno mantenía los preparativos de la toma de posesión del presidente Daniel Ortega, quien asumió este martes su tercer mandato al lado de su esposa, la poeta Rosario Murillo, como vicepresidenta y controlando de forma absoluta todo el poder en este país centroamericano. El apagón era la última de las preocupaciones de los nicaragüenses ante un futuro cargado de incertidumbr

A la ceremonia de investidura asistirían la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, país que mantiene una relación clientelar con Nicaragua
A la ceremonia de investidura asistirían la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, país que mantiene una relación clientelar con Nicaragua © Twitter

El Gobierno culpó a las fuertes ráfagas de viento que azotan al país en esta época del año de haber causado daños en las “líneas de transmisión eléctrica” de Nicaragua y de afectar a los generadores de energía. La explicación oficial generó críticas y hasta burlas en las redes sociales, en un país donde el silencio de las autoridades, el secretismo y la falta de información pública caracterizan el funcionamiento del Gobierno. Hasta ahora no se han cuantificado las pérdidas por el apagón.

La primera gran consecuencia se dio en el Parlamento de Nicaragua, que la mañana del lunes acreditaba a los diputados electos en los comicios generales del pasado 6 de noviembre y elegía una nueva junta directiva. Los flamantes diputados electos —todos leales a Daniel Ortega y su esposa— tuvieron que aguantar el calor sofocante en el interior del Parlamento vestidos de traje y corbata, sin aire acondicionado y en penumbra. Un escenario surrealista para un evento surrealista, en el que un muerto —el fallecido diputado sandinista René Núñez— dejaba su puesto al mando de la Asamblea Nacional para cederlo a un leal colaborador de Rosario Murillo, el sindicalista Gustavo Porras. Tras el fallecimiento de Núñez, el presidente Ortega decidió mantenerlo como presidente del Legislativo. Es así que Nicaragua dejó de ser el único país del mundo donde un muerto gobernaba el Parlamento.


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