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Cultura
10 de Diciembre del 2016, 09:11 horas

Las tradicionales piñatas, origen e historia

Aunque las piñatas son originarias de China, sin duda, en México han encontrado un significado especial

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Una piñata (del italiano pignatta), es una olla de barro o cartón, cubierta de papel y engrudo, adornada de papel de colores, que en su interior contiene frutas, dulces y otros premios. Se cuelga de una cuerda o algún sitio alto para ser rota con un palo o garrote por una persona, y que al romperse libera su contenido sobre los participantes en el juego.

Aunque las piñatas son originarias de China, sin duda, en México han encontrado un significado especial. La costumbre de la piñata la trajeron los conquistadores españoles, que a su vez la conocieron a través de Italia a donde la llevó, en el siglo XIII, Marco Polo, según dicen algunos, al regresar de sus viajes a Oriente.

CHINA

En Asia, estas creaciones con figuras de vacas y bueyes eran utilizadas para la celebración del año nuevo chino. Los colores utilizados en éstas representaban las condiciones en que, según los astrónomos chinos, habría de desarrollarse el clima y sus efectos en la agricultura.

El buey o la vaca estaban rellenos de cinco clases de semillas, que se derramaban cuando los mandarines las golpeaban con varas de diferentes colores.

Después de haberla vaciado, se quemaba el papel y era el momento en el que la gente trataba de obtener un poco de esas cenizas, ya que estaban consideradas de buena suerte para todo el año.

EUROPA

En Italia, durante la Cuaresma, se entregaba una pignatta u olla llena de dulces o frutas; a ese primer domingo de la cuaresma se lo conocía como “Domingo de piñata”, aunque en Europa ya existía la tradición de romper la piñata que, por cierto, no tenía ningún tipo de decoración.

De Italia, la tradición siguió a España, donde las ollas eran decoradas con listones y papel.

MÉXICO

En el México prehispánico ya existía una tradición similar al uso europeo de las piñatas. Los aztecas las empleaban para celebrar el cumpleaños de Huitzilopochtli, Dios de la Guerra y del Sol. La costumbre requería que los sacerdotes pusieran una olla de barro colgada en el templo al fin del año, llenándola de pequeños regalos como mazorcas y joyería; la decoración de estas ollas era a base de plumas de colores, se quebraban con un palo y los tesoros significaban las ofrendas a su dios.

Formalmente, es con los colonizadores españoles que las piñatas llegan a México. Aquí, los frailes las comenzaron a utilizar como parte del proceso de evangelización para atraer a los indígenas -especialmente a los niños- a las enseñanzas del catecismo y la celebración de la navidad donde se unió como un elemento indispensable en las posadas. Tradicionalmente han representado la lucha del bien contra el mal y de la fe contra la herejía.

Anteriormente la olla no estaba decorada y es en nuestro país que empieza a adornarse con papel de vivos colores y con diversas formas por lo que podría decirse que la actual piñata es una representación artesanal netamente mexicana.

La típica piñata mexicana tiene un cuerpo de barro esférico y recubrimiento de brillantes y coloridos papeles, pegados con engrudo de harina y agua. La adornan 7 conos con banderolas o tiras de papel en sus puntas. Está rellena de mandarinas, tejocotes, cacahuates, colación, cañas de azúcar y dulces.

 TODOS ESTOS ELEMENTOS TIENEN UN SIGNIFICADO:

 Los conos de la piñata representan los siete pecados capitales.

 La olla de barro es el demonio que, se supone, se disfraza con seductoras máscaras.

La venda con que se cubren los ojos para pegarle, simboliza la Fe, ciega e inquebrantable, que nos ayuda para vencer al diablo.

Los dulces son las bendiciones o premios que caen sobre los fieles por oponerse al mal.

El palo, según algunas fuentes, simboliza al evangelio y otras, a Dios. Algunas versiones dicen que significa la oración con la que alejamos el pecado de nuestro corazón y vencemos (rompemos) a los pecados y al demonio.

 La creatividad de los artesanos mexicanos ha dado en la actualidad múltiples formas que evocan elementos de la vida cotidiana: burros, campanas y por supuesto, las tomadas directamente de la cultura popular. Más recientemente se representan también personajes de caricaturas o superhéroes pues esta tradición se ha extendido a la celebración de fiestas infantiles y otras celebraciones.

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